{"id":7958,"date":"2025-04-09T15:31:35","date_gmt":"2025-04-09T15:31:35","guid":{"rendered":"https:\/\/societyofthemostholyredeemer.org\/?page_id=7958"},"modified":"2025-09-19T16:37:57","modified_gmt":"2025-09-19T16:37:57","slug":"daily-meditations-fifth-week-after-easter","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/societyofthemostholyredeemer.org\/es\/daily-meditations-fifth-week-after-easter\/","title":{"rendered":"MEDITACIONES DIARIAS: QUINTA SEMANA DESPU\u00c9S DE PASCUA"},"content":{"rendered":"<div data-elementor-type=\"wp-page\" data-elementor-id=\"7958\" class=\"elementor elementor-7958\" data-elementor-post-type=\"page\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-72f6c05 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"72f6c05\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-53a2dfe elementor-widget elementor-widget-accordion\" data-id=\"53a2dfe\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"accordion.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-accordion\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-accordion-item\">\n\t\t\t\t\t<div id=\"elementor-tab-title-8761\" class=\"elementor-tab-title\" data-tab=\"1\" role=\"button\" aria-controls=\"elementor-tab-content-8761\" aria-expanded=\"false\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-accordion-icon elementor-accordion-icon-left\" aria-hidden=\"true\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-accordion-icon-closed\"><i class=\"fas fa-plus\"><\/i><\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-accordion-icon-opened\"><i class=\"fas fa-minus\"><\/i><\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<a class=\"elementor-accordion-title\" tabindex=\"0\">VOLUMEN II - PARTE II, pp. 220-254<\/a>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"elementor-tab-content-8761\" class=\"elementor-tab-content elementor-clearfix\" data-tab=\"1\" role=\"region\" aria-labelledby=\"elementor-tab-title-8761\"><\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-accordion-item\">\n\t\t\t\t\t<div id=\"elementor-tab-title-8762\" class=\"elementor-tab-title\" data-tab=\"2\" role=\"button\" aria-controls=\"elementor-tab-content-8762\" aria-expanded=\"false\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-accordion-icon elementor-accordion-icon-left\" aria-hidden=\"true\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-accordion-icon-closed\"><i class=\"fas fa-plus\"><\/i><\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-accordion-icon-opened\"><i class=\"fas fa-minus\"><\/i><\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<a class=\"elementor-accordion-title\" tabindex=\"0\">QUINTO DOMINGO DESPU\u00c9S DE PASCUA<\/a>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"elementor-tab-content-8762\" class=\"elementor-tab-content elementor-clearfix\" data-tab=\"2\" role=\"region\" aria-labelledby=\"elementor-tab-title-8762\"><p><b>Meditaci\u00f3n matutina:\u00a0<em> \"PEDID Y RECIBIR\u00c9IS\" (Evangelio del domingo. Juan xvi., 23-30)<\/em><\/b><\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0Toda la vida de los Santos ha sido una vida de meditaci\u00f3n y oraci\u00f3n; y todas las gracias por medio de las cuales han llegado a ser Santos han sido recibidas por ellos en respuesta a la oraci\u00f3n.  Por tanto, si queremos salvarnos y llegar a ser santos, debemos estar siempre a las puertas de la misericordia divina y rogar y pedir, como una limosna, todo lo que necesitemos.\u00a0 <em>Pide y recibir\u00e1s.<\/em><\/p><p><b>Meditaci\u00f3n I:<br \/><\/b>\u00a0 \u00a0 \u00a0 <em>Pide y recibir\u00e1s.<\/em>\u00a0 Somos pobres en todo; pero si oramos somos ricos en todo; porque Dios ha prometido conceder la oraci\u00f3n de quien le ora.  \u00c9l dice: <em>Pide y recibir\u00e1s.<\/em>\u00a0 \u00bfQu\u00e9 mayor amor puede mostrar un amigo hacia otro que decirle: P\u00eddeme lo que quieras y yo te lo dar\u00e9.  Esto es lo que el Se\u00f1or nos dice a cada uno de nosotros.  Dios es Se\u00f1or de todas las cosas.  Promete darnos cuanto le pidamos; si, pues, somos pobres, la culpa es nuestra, porque no le pedimos las gracias de que tenemos necesidad.  Y por eso la oraci\u00f3n mental es moralmente necesaria para todos, porque cuando la dejamos de lado, mientras estamos ocupados en las preocupaciones del mundo, prestamos poca atenci\u00f3n al alma; pero cuando la practicamos descubrimos las necesidades del alma, y entonces pedimos las gracias correspondientes y las obtenemos.<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0Toda la vida de los santos ha sido meditaci\u00f3n y oraci\u00f3n; y todas las gracias por medio de las cuales han llegado a ser santos las han recibido en respuesta a la oraci\u00f3n.  Por tanto, si queremos salvarnos y llegar a ser santos, debemos estar siempre a las puertas de la Divina Misericordia para pedir y rogar, como una limosna, todo aquello de lo que tengamos necesidad.  Necesitamos humildad: pid\u00e1mosla y seremos humildes.  Necesitamos paciencia en las tribulaciones: pid\u00e1mosla y seremos pacientes.  El amor divino es lo que deseamos: pid\u00e1moslo y lo obtendremos.\u00a0 <em>Pedid y se os dar\u00e1<\/em>\u00a0- (Mt. vii., 7) es la promesa de Dios, que no puede fallar.  Y Jesucristo, para inspirarnos mayor confianza en nuestras oraciones, nos ha prometido que cualesquiera que sean las gracias que pidamos al Padre en Su Nombre, por causa de Su amor o de Sus m\u00e9ritos, el Padre nos las conceder\u00e1 todas: <em>En verdad, en verdad os digo que si ped\u00eds algo al Padre en mi nombre, \u00e9l os lo dar\u00e1.<\/em>. - (Juan xvi., 23).  Y en otro lugar dice que si le pedimos algo en su propio Nombre y por sus m\u00e9ritos, \u00c9l nos lo conceder\u00e1: <em>Si me pides algo en mi nombre, eso har\u00e9<\/em>. - (Juan xiv., 14).  S\u00ed; porque es de Fe que todo lo que Dios puede hacer tambi\u00e9n puede ser hecho por Jesucristo, Quien es Su Hijo.<\/p><p><strong>Meditaci\u00f3n II:<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0<\/strong><\/p><hr \/><p><strong>Lectura espiritual:\u00a0\u00a0<i>\u00a1VITA, DULCEDO!  \u00a1SALVE, VIDA NUESTRA, DULZURA NUESTRA!<\/i><\/strong><\/p><p style=\"text-align: center;\">XXVII.  MAR\u00cdA ES NUESTRA DULZURA; HACE DULCE LA MUERTE A SUS CLIENTES<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0As\u00ed ser\u00e1 tambi\u00e9n tu muerte si eres fiel a Mar\u00eda.  Aunque hayas ofendido a Dios, ella te procurar\u00e1 una muerte dulce y feliz.  Y si por casualidad en ese momento est\u00e1s muy alarmado y pierdes la confianza a la vista de tus pecados, ella vendr\u00e1 y te animar\u00e1, como hizo con Adolfo, conde de Alsacia, que abandon\u00f3 el mundo y entr\u00f3 en la Orden de San Francisco.  En las Cr\u00f3nicas de la Orden se nos dice que ten\u00eda una tierna devoci\u00f3n a la Madre de Dios, y que cuando estaba a punto de morir su vida anterior y los rigores de la justicia divina se presentaron ante su mente, y le hicieron temblar ante el pensamiento de la muerte, y temer por su salvaci\u00f3n eterna.  Apenas hab\u00edan entrado estos pensamientos en su mente, cuando Mar\u00eda, que siempre est\u00e1 activa cuando sus siervos sufren, acompa\u00f1ada de muchos Santos, se present\u00f3 ante el moribundo, y le anim\u00f3 con palabras de la mayor ternura, diciendo: \"Mi amado Adolfo, t\u00fa eres m\u00edo, t\u00fa te has entregado a m\u00ed, y ahora \u00bfpor qu\u00e9 temes tanto a la muerte?\".  Al o\u00edr estas palabras, el siervo de Mar\u00eda se sinti\u00f3 instant\u00e1neamente aliviado, el miedo se desterr\u00f3 de su alma, y expir\u00f3 en medio de la mayor paz y alegr\u00eda.<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0Tengamos, pues, buen coraz\u00f3n, aunque seamos pecadores, y sint\u00e1monos seguros de que Mar\u00eda vendr\u00e1 a asistirnos en la muerte, y nos confortar\u00e1 y consolar\u00e1 con su presencia, con tal s\u00f3lo que la sirvamos con amor durante el tiempo que nos quede de estar en este mundo.  Nuestra Reina, dirigi\u00e9ndose un d\u00eda a Santa Matilde, prometi\u00f3 que asistir\u00eda en la muerte a todos sus clientes que, durante su vida, la hab\u00edan servido fielmente.  \"Yo, como Madre tiern\u00edsima, estar\u00e9 fielmente presente en la muerte de todos los que piadosamente me sirvan, y los consolar\u00e9 y proteger\u00e9\".  Oh Dios, qu\u00e9 consuelo ser\u00e1 en ese \u00faltimo momento de nuestras vidas, cuando nuestra suerte eterna est\u00e1 tan pronto por decidirse, ver a la Reina del Cielo asisti\u00e9ndonos y consol\u00e1ndonos con la seguridad de su protecci\u00f3n.<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0Adem\u00e1s de los casos ya citados en los que hemos visto a Mar\u00eda asistir a sus siervos moribundos, hay innumerables otros registrados en diferentes obras.  Este favor le fue concedido a Santa Clara; a San F\u00e9lix, de la Orden de los Capuchinos; a Santa Clara de Montefalco; a Santa Teresa; a San Pedro de Alc\u00e1ntara.  Pero, para nuestro consuelo com\u00fan, relatar\u00e9 lo siguiente: Cuenta el padre Crasset que Mar\u00eda de Oignies vio a la Sant\u00edsima Virgen junto a la almohada de una devota viuda de Willembroc, enferma de violentas fiebres.  Mar\u00eda estaba a su lado, consol\u00e1ndola y refresc\u00e1ndola con un abanico.  De San Juan de Dios, que era devoto de Mar\u00eda, se cuenta que esperaba que ella le visitara en su lecho de muerte, pero al no verla llegar se afligi\u00f3 y tal vez incluso se quej\u00f3.  Pero cuando lleg\u00f3 su \u00faltima hora, se le apareci\u00f3 la divina Madre y, reprendi\u00e9ndole suavemente por su poca confianza, le dirigi\u00f3 las siguientes tiernas palabras, que bien pueden animar a todos los siervos de Mar\u00eda: \"Juan, no est\u00e1 en m\u00ed abandonar a mis clientes en semejante momento\".  Como si hubiera dicho: \"Juan, \u00bfen qu\u00e9 estabas pensando?  \u00bfPensabas que te hab\u00eda abandonado?  \u00bfY no sabes que nunca abandono a mis clientes a la hora de la muerte?  Si no vine antes, fue porque no hab\u00eda llegado tu hora; pero ahora que ha llegado, he aqu\u00ed que te llevo; vayamos al Cielo.\"  Poco despu\u00e9s expir\u00f3 el Santo y huy\u00f3 a aquel bendito reino, para dar all\u00ed gracias por toda la eternidad a su amant\u00edsima Reina.<\/p><hr \/><p><strong>Meditaci\u00f3n vespertina:\u00a0\u00a0<i>LA PR\u00c1CTICA DEL AMOR DE JESUCRISTO\u00a0<\/i><\/strong><\/p><p style=\"text-align: center;\">XXXIII.  \"LA CARIDAD NO ENVIDIA\". - EL QUE AMA A JES\u00daS NO ENVIDIA A LOS GRANDES DEL MUNDO, SINO S\u00d3LO A LOS QUE SON MAYORES AMANTES DE JESUCRISTO<\/p><p><strong>Meditaci\u00f3n I:<br \/><\/strong>\u00a0 \u00a0 \u00a0Las siguientes son las se\u00f1ales que indican si trabajamos \u00fanicamente para Dios en cualquier empresa espiritual.  1.- Si no nos perturba el fracaso de nuestros planes, porque cuando vemos que no es la voluntad de Dios, tampoco lo es ya la nuestra.  2.- Si nos alegramos del bien hecho por otros tan de coraz\u00f3n como si lo hubi\u00e9ramos hecho nosotros.  3.- Si no tenemos preferencia por un cargo m\u00e1s que por otro, sino que aceptamos de buen grado el que nos impone la obediencia a los superiores.  4.- Si despu\u00e9s de nuestras acciones no buscamos el agradecimiento o la aprobaci\u00f3n de los dem\u00e1s, ni nos afecta en modo alguno si nos encuentran faltas o nos rega\u00f1an, estando satisfechos de haber agradado a Dios.  Y si cuando el mundo nos aplaude no nos envanecemos, sino que salimos al encuentro de la vanagloria, que podr\u00eda hacerse sentir, con la respuesta del bienaventurado Juan de \u00c1vila: \"\u00a1Vete!  Llegaste demasiado tarde, pues todo se ha dado ya a Dios\".<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0Esto es entrar en el gozo del Se\u00f1or; es decir, gozar del disfrute de Dios, como est\u00e1 prometido a sus siervos fieles: <em>Bien, siervo bueno y fiel; porque has sido fiel en lo poco... entra en el gozo de tu Se\u00f1or.<\/em>. - (Mt. xxv., 23).  Y si nos toca en suerte hacer algo agradable a Dios, \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s, se pregunta San Juan Cris\u00f3stomo, podemos desear?  \"Si eres hallado digno de realizar algo que agrada a Dios, \u00bfbuscas otra recompensa que \u00e9sta?\".  La mayor recompensa, la m\u00e1s brillante fortuna que puede acontecer a una criatura es dar placer a su Creador.<\/p><p><strong>Meditaci\u00f3n II:<\/strong>\u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0<\/p><\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-accordion-item\">\n\t\t\t\t\t<div id=\"elementor-tab-title-8763\" class=\"elementor-tab-title\" data-tab=\"3\" role=\"button\" aria-controls=\"elementor-tab-content-8763\" aria-expanded=\"false\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-accordion-icon elementor-accordion-icon-left\" aria-hidden=\"true\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-accordion-icon-closed\"><i class=\"fas fa-plus\"><\/i><\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-accordion-icon-opened\"><i class=\"fas fa-minus\"><\/i><\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<a class=\"elementor-accordion-title\" tabindex=\"0\">LOS D\u00cdAS DE ROGATIVA - LUNES<\/a>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"elementor-tab-content-8763\" class=\"elementor-tab-content elementor-clearfix\" data-tab=\"3\" role=\"region\" aria-labelledby=\"elementor-tab-title-8763\"><p><b>Meditaci\u00f3n matutina:\u00a0<em> CONDICIONES DE LA ORACI\u00d3N<\/em><\/b><\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0<em>Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibir\u00e9is, y os vendr\u00e1.<\/em>. - (Marcos xi., 24).  Muchos oran, pero no obtienen lo que piden, porque no oran como deben.\u00a0 <em>Usted pregunta<\/em>dice Santiago, <em>y no recibes, porque pides mal<\/em>. - (Santiago iv., 3).  Para ser escuchados por Dios debemos pedir con humildad, confianza y perseverancia.  \u00bfY qu\u00e9 oraciones, oh Dios m\u00edo, oir\u00e1s jam\u00e1s, si no escuchas las que se hacen como T\u00fa quieres que se hagan?<\/p><p><b>Meditaci\u00f3n I:<br \/><\/b>\u00a0 \u00a0 \u00a0Consideremos la <em>condiciones de la oraci\u00f3n<\/em>.  Muchos oran, pero no obtienen el objeto de sus oraciones, porque no oran como deben.\u00a0 <em>Usted pregunta<\/em>dice Santiago, <em>y no recibes, porque pides mal<\/em>. - (Santiago iv., 3).  Para orar bien es necesario, en primer lugar, orar con humildad.\u00a0 <em>Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes<\/em>. - (Santiago iv., 6).  Dios rechaza las peticiones de los soberbios, pero no permite que los humildes se vayan sin escuchar todas sus oraciones.\u00a0 <em>La oraci\u00f3n del que se humilla traspasar\u00e1 las nubes. . . y no se apartar\u00e1 hasta que el Alt\u00edsimo lo contemple.<\/em>. - (Eccl. xxxv., 21).  Esto es as\u00ed, aunque hasta entonces hayan sido pecadores.\u00a0 <em>Un coraz\u00f3n contrito y humillado, oh Dios, no despreciar\u00e1s<\/em>. - (Sal. l., 19).  En segundo lugar, es necesario orar con confianza.\u00a0 <em>Nadie ha esperado en el Se\u00f1or, y ha sido confundido<\/em>. - (Eccl. ii., 11).  Jesucristo nos ha ense\u00f1ado a no llamar a Dios, en nuestras peticiones de sus gracias, por otro nombre que el de <em>Padre<\/em>para hacernos orar con la misma confianza con que un ni\u00f1o recurre a sus padres.  Quien reza con confianza, obtiene toda gracia.\u00a0 <em>Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibir\u00e9is, y os vendr\u00e1\".<\/em>. - (Marcos xi., 24).  Y qui\u00e9n, dice San Agust\u00edn, puede temer que se incumplan las promesas de Dios, que es la Verdad misma.  Dios, dice la Escritura, no es como los hombres, que prometen y no cumplen, bien porque pretenden enga\u00f1ar, bien porque cambian de opini\u00f3n.\u00a0 <em>Dios no es como hombre para que mienta, ni como hijo de hombre para que cambie.  \u00bfHa dicho, pues, y no har\u00e1?<\/em> - (N\u00fam. xxiii., 19).  \u00bfY por qu\u00e9, a\u00f1ade el mismo San Agust\u00edn, nos exhortar\u00eda el Se\u00f1or tan encarecidamente a pedir sus gracias, si no quisiera conced\u00e9rnoslas?  Por sus promesas se ha obligado a concedernos las gracias que le pidamos.  \"Al prometer\", dice San Agust\u00edn, \"se ha hecho deudor\".<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0Pero algunos dir\u00e1n: Soy un pecador y, por tanto, no merezco ser escuchado.  Santo Tom\u00e1s responde que la eficacia de la oraci\u00f3n para obtener la gracia no depende de nuestros m\u00e9ritos, sino de la misericordia divina.\u00a0 <em>Todos<\/em>dice Jesucristo, <em>el que pide, recibe<\/em> - (Mt. vii., 8); es decir, cada uno sea justo o pecador.  Pero el Redentor mismo quita todo temor cuando dice: <em>Am\u00e9n, am\u00e9n os digo: Si ped\u00eds algo al Padre en mi nombre, \u00e9l os lo dar\u00e1<\/em>. - (Juan xvi., 23).  Como si dijera: Pecadores, si vosotros est\u00e1is sin m\u00e9ritos, Yo tengo m\u00e9ritos ante Mi Padre.  Pedid, pues, en Mi Nombre, y Yo os prometo que recibir\u00e9is cuanto pid\u00e1is.  Pero es necesario saber que esta promesa no se extiende a los favores temporales, como la salud, los bienes de fortuna y otros semejantes; pues Dios rechaza a menudo con justicia estas gracias, porque ve que ser\u00edan perjudiciales para nuestra salvaci\u00f3n.  \"El m\u00e9dico\", dice San Agust\u00edn, \"sabe mejor que el paciente lo que es \u00fatil\".  El santo Doctor a\u00f1ade que Dios niega a unos por misericordia lo que da a otros porque est\u00e1 enojado.  De ah\u00ed que debamos pedir las bendiciones temporales s\u00f3lo a condici\u00f3n de que sean provechosas para el alma.  Pero las gracias espirituales, como el perd\u00f3n de los pecados, la perseverancia, el amor divino y otras semejantes, deben pedirse absolutamente y con la firme confianza de obtenerlas.\u00a0 <em>Si<\/em>dice Jesucristo, <em>t\u00fa que eres malo, sabes dar buenas d\u00e1divas a tus hijos, \u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s tu Padre del cielo dar\u00e1 el buen Esp\u00edritu a los que se lo pidan!<\/em> - (Lucas xi., 13).<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0Sin Tu ayuda, oh mi amado Redentor, no puedo hacer nada.  Pero T\u00fa has prometido conceder todo lo que te pidamos.  Confiando, pues, en tus promesas, mi querido Jes\u00fas, te pido el perd\u00f3n de todos mis pecados: Te pido la santa perseverancia; pero, sobre todo, te pido el don de tu santo amor.<\/p><p><strong>Meditaci\u00f3n II:<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0<\/strong><\/p><hr \/><p><strong>Lectura espiritual:\u00a0\u00a0<i>SPES NOSTRA, SALVE - \u00a1SALVE, ESPERANZA NUESTRA!<\/i><\/strong><\/p><p style=\"text-align: center;\">XXVIII.  MAR\u00cdA ES LA ESPERANZA DE TODOS<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0Los herejes modernos no pueden soportar que saludemos y llamemos a Mar\u00eda <em>nuestra esperanza<\/em>: \"\u00a1Salve, esperanza nuestra!\"  Dicen que s\u00f3lo Dios es nuestra esperanza, y que \u00c9l maldice a los que ponen su confianza en las criaturas con estas palabras del Profeta Jerem\u00edas: <em>Maldito sea el hombre que conf\u00eda en el hombre<\/em>. - (Jer. xvii., 5).  Mar\u00eda, exclaman, es una criatura; y \u00bfc\u00f3mo puede una criatura ser <em>nuestra esperanza<\/em>?  Esto es lo que dicen los herejes; pero, a pesar de ello, la santa Iglesia obliga a todos los Eclesi\u00e1sticos y Religiosos a que cada d\u00eda levanten la voz y, en nombre de todos los fieles, invoquen y llamen a Mar\u00eda con el dulce nombre de \"nuestra Esperanza\", la esperanza de todos.<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0El Doctor Ang\u00e9lico Santo Tom\u00e1s, dice que podemos poner nuestra esperanza en una persona de dos maneras: como un <em>principal<\/em> causa, y como <em>mediar<\/em> uno.  Quien espera un favor de un rey, lo espera de \u00e9l como se\u00f1or; lo espera de su ministro o favorito como intercesor.  Si el favor es concedido, viene primariamente del rey, pero viene a trav\u00e9s de la instrumentalidad del favorito; y en este caso el que busca el favor tiene raz\u00f3n al llamar a su intercesor su esperanza.  El Rey del Cielo, siendo Bondad Infinita, desea en grado sumo enriquecernos con sus gracias; pero porque se requiere confianza de nuestra parte, y para aumentarla en nosotros, nos ha dado a su propia Madre para que sea nuestra Madre y Abogada, y a ella le ha dado todo el poder para ayudarnos; y por eso quiere que depositemos en ella nuestra esperanza de salvaci\u00f3n y de toda bendici\u00f3n.  Los que ponen sus esperanzas en las criaturas solas, independientemente de Dios, como hacen los pecadores, y para obtener la amistad y el favor de un hombre, no temen ultrajar a Su Divina Majestad, son ciertamente maldecidos por Dios, como dice el Profeta Jerem\u00edas.  Pero los que esperan en Mar\u00eda, como Madre de Dios, que es capaz de obtenerles las gracias y la vida eterna, son verdaderamente bienaventurados y agradables al Coraz\u00f3n de Dios, que desea ver honrada a la m\u00e1s grande de sus criaturas; pues ella le am\u00f3 y honr\u00f3 en este mundo m\u00e1s que todos los hombres y \u00e1ngeles juntos.  Y por eso llamamos justa y razonablemente a la Sant\u00edsima Virgen \"nuestra Esperanza\", confiando, como dice el Cardenal Belarmino, \"que obtendremos por su intercesi\u00f3n, lo que no obtendr\u00edamos con nuestras propias oraciones sin ayuda.\"  \"Le rezamos -dice el docto Su\u00e1rez- para que la dignidad de la intercesora supla nuestra propia indignidad; de modo que -contin\u00faa- implorar a la Sant\u00edsima Virgen con tal esp\u00edritu no es desconfianza en la misericordia de Dios, sino temor de nuestra propia indignidad.\"<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0No es, pues, sin raz\u00f3n que la santa Iglesia, en las palabras del Eclesi\u00e1stico, llama a Mar\u00eda <em>la madre de la santa esperanza<\/em>. - (Eccl. xxiv., 24).  Ella es la Madre que hace nacer en nuestros corazones la santa esperanza; no la esperanza de los bienes vanos y transitorios de esta vida, sino la de los bienes inmensos y eternos del Cielo.<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0\"\u00a1Salve, pues, oh esperanza de mi alma!\", exclama San Efr\u00e9n, dirigi\u00e9ndose a esta Divina Madre; \"\u00a1salve, oh salvaci\u00f3n cierta de los cristianos; salve, oh auxiliadora de los pecadores; salve, fortaleza de los fieles y salvaci\u00f3n del mundo!\".  Otros Santos nos recuerdan que, despu\u00e9s de Dios, nuestra \u00fanica Esperanza es Mar\u00eda; y por eso la llaman, \"despu\u00e9s de Dios, su \u00fanica Esperanza.\"<\/p><hr \/><p><strong>Meditaci\u00f3n vespertina:\u00a0\u00a0<i>LA PR\u00c1CTICA DEL AMOR DE JESUCRISTO\u00a0<\/i><\/strong><\/p><p style=\"text-align: center;\">XXXIV.  \"LA CARIDAD NO ENVIDIA\" - EL QUE AMA A JES\u00daS NO ENVIDIA A LOS GRANDES DEL MUNDO, SINO S\u00d3LO A LOS QUE SON MAYORES AMANTES DE JESUCRISTO<\/p><p><strong>Meditaci\u00f3n I:\u00a0<br \/><\/strong>\u00a0 \u00a0 \u00a0La pureza de intenci\u00f3n se llama la alquimia celestial por la que el hierro se convierte en oro; es decir, las acciones m\u00e1s triviales, como trabajar, tomar las comidas, recrearse o descansar, cuando se hacen por Dios, se convierten en el oro del amor santo.  Por eso, Santa Mar\u00eda Magdalena de Pazzi cree con certeza que aquellos que hacen todo con una intenci\u00f3n pura van directamente al Para\u00edso, sin pasar por el Purgatorio.  Se relata en la <em>Tesoro espiritual<\/em> que era costumbre de un piadoso ermita\u00f1o, antes de emprender cualquier trabajo, detenerse un poco y levantar los ojos al Cielo; al pregunt\u00e1rsele por qu\u00e9 lo hac\u00eda, respondi\u00f3: \"Estoy apuntando\".  Con esto quer\u00eda decir que, as\u00ed como el arquero, antes de disparar su flecha, apunta para no errar el blanco, as\u00ed \u00e9l, antes de cada acci\u00f3n, apuntaba a Dios, para estar seguro de agradarle.  Nosotros debemos hacer lo mismo; e incluso durante la realizaci\u00f3n de nuestras acciones es muy bueno que de vez en cuando renovemos nuestra buena intenci\u00f3n.<\/p><p><strong>Meditaci\u00f3n II:<\/strong>\u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0<\/p><\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-accordion-item\">\n\t\t\t\t\t<div id=\"elementor-tab-title-8764\" class=\"elementor-tab-title\" data-tab=\"4\" role=\"button\" aria-controls=\"elementor-tab-content-8764\" aria-expanded=\"false\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-accordion-icon elementor-accordion-icon-left\" aria-hidden=\"true\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-accordion-icon-closed\"><i class=\"fas fa-plus\"><\/i><\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-accordion-icon-opened\"><i class=\"fas fa-minus\"><\/i><\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<a class=\"elementor-accordion-title\" tabindex=\"0\">LOS D\u00cdAS DE ROGATIVA - MARTES<\/a>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"elementor-tab-content-8764\" class=\"elementor-tab-content elementor-clearfix\" data-tab=\"4\" role=\"region\" aria-labelledby=\"elementor-tab-title-8764\"><p><b>Meditaci\u00f3n matutina:<em>\u00a0 DIOS SE HA COMPROMETIDO A CONCEDERNOS BIENES ESPIRITUALES, NO TEMPORALES<\/em><\/b><\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0S\u00f3lo podemos esperar obtener aquellas gracias que pedimos en el Nombre y por los m\u00e9ritos de Jesucristo.  \"Pero\", dice San Agust\u00edn, \"si pedimos algo perjudicial para nuestra salvaci\u00f3n no puede decirse que se pida en el Nombre del Salvador\".  Cuando veamos que Dios no nos concede dones temporales, tengamos la seguridad de que s\u00f3lo nos los niega porque nos ama, y porque ve que las cosas que pedimos s\u00f3lo perjudicar\u00edan nuestro bienestar espiritual.<\/p><p><b>Meditaci\u00f3n I:<br \/><\/b>\u00a0 \u00a0 \u00a0Considere que la promesa de nuestro Se\u00f1or de escuchar nuestras oraciones no se aplica a nuestras peticiones de <em>bienes temporales<\/em>No podemos pedir gracias a Dios, sino s\u00f3lo a los que piden gracias espirituales necesarias, o en todo caso \u00fatiles, para la salvaci\u00f3n del alma.  S\u00f3lo podemos esperar obtener las gracias que pedimos en el Nombre y por los m\u00e9ritos de Jesucristo.  \"Pero\", como dice San Agust\u00edn, \"si pedimos algo perjudicial para nuestra salvaci\u00f3n, no puede decirse que se pida en el Nombre del Salvador\".  Lo que es perjudicial para la salvaci\u00f3n no puede esperarse del Salvador; Dios no lo concede ni puede concederlo; \u00bfy por qu\u00e9?  Porque nos ama.  Un m\u00e9dico que tiene consideraci\u00f3n por un enfermo no le permitir\u00e1 tomar alimentos que sabe que le har\u00e1n da\u00f1o.  Y \u00a1cu\u00e1ntas personas no cometer\u00edan los pecados que cometen si fueran pobres o estuvieran enfermas!  Mucha gente pide salud o riquezas, pero Dios no se las da, porque ve que ser\u00edan ocasi\u00f3n de pecar, o al menos de volverse tibio en su servicio.  Por eso, cuando pedimos estos dones temporales, debemos a\u00f1adir siempre esta condici\u00f3n. <em>si son provechosas para nuestras almas<\/em>.  Y cuando veamos que Dios no nos las da, tengamos la seguridad de que las rechaza s\u00f3lo porque nos ama, y porque ve que las cosas que pedimos s\u00f3lo perjudicar\u00edan nuestro bienestar espiritual.<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0Y a menudo rogamos a Dios que nos libre de alguna tentaci\u00f3n molesta que trata de inducirnos a renunciar a su gracia; pero Dios no nos libra, para que nuestra alma est\u00e9 m\u00e1s estrechamente unida en amor con \u00c9l.  No son las tentaciones ni los malos pensamientos los que nos da\u00f1an y nos separan de Dios, sino el consentimiento al mal.  Cuando el alma, por la asistencia de la gracia de Dios, resiste a una tentaci\u00f3n, hace un gran avance en el camino de la perfecci\u00f3n.  San Pablo nos dice que estuvo muy atribulado por tentaciones de impureza, y que rog\u00f3 tres veces a Dios que le librase de ellas: <em>Me fue dado un aguij\u00f3n de mi carne, un \u00e1ngel de Satan\u00e1s para que me abofetease; por lo cual rogu\u00e9 tres veces al Se\u00f1or que se apartase de m\u00ed.<\/em>\u00a0 \u00bfY qu\u00e9 le respondi\u00f3 el Se\u00f1or?  Le dijo: Basta con tener Mi gracia: <em>Mi gracia te basta<\/em>. - (2 Cor. xii., 7-9).  As\u00ed, en las tentaciones que nos asaltan, debemos rogar a Dios que nos libre de ellas o, al menos, que nos ayude a resistirlas.  Y cuando oramos as\u00ed, debemos estar seguros de que Dios ya nos est\u00e1 ayudando a resistirlas: <em>Me invocaste en la aflicci\u00f3n, y yo te libr\u00e9.  Te escuch\u00e9 en el lugar secreto de la tempestad<\/em>. - (Sal. lxxx., 8).  Dios a menudo nos deja en la tormenta para nuestro mayor bien; pero a\u00fan as\u00ed nos escucha en secreto, y nos da su gracia para fortalecernos a resistir y a resignarnos.<\/p><p><strong>Meditaci\u00f3n II:<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0<\/strong><\/p><hr \/><p><strong>Lectura espiritual:\u00a0\u00a0<i>SPES NOSTRA, SALVE - \u00a1SALVE, ESPERANZA NUESTRA!<\/i><\/strong><\/p><p style=\"text-align: center;\">XXIX.  MAR\u00cdA ES LA ESPERANZA DE TODOS<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0San Efr\u00e9n, reflexionando sobre el orden actual de la Providencia, por el que Dios quiere que todos los que se salven lo sean por medio de Mar\u00eda, se dirige as\u00ed a ella: \"Oh Se\u00f1ora, no dejes de velar por nosotros; pres\u00e9rvanos y gu\u00e1rdanos bajo las alas de tu compasi\u00f3n y misericordia, pues, despu\u00e9s de Dios, no tenemos otra esperanza que en ti\".  Santo Tom\u00e1s de Villanueva repite lo mismo, llam\u00e1ndola: \"nuestro \u00fanico refugio, ayuda y asilo\".  San Bernardo parece dar la raz\u00f3n de esto cuando dice: \"Mira, oh hombre, los designios de Dios - designios por los cuales \u00c9l puede dispensarnos m\u00e1s abundantemente su misericordia; porque, deseando redimir a todo el g\u00e9nero humano, ha puesto todo el precio de la redenci\u00f3n en las manos de Mar\u00eda, para que Ella lo dispense a voluntad.\"<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0En el libro del \u00c9xodo leemos que Dios orden\u00f3 a Mois\u00e9s hacer un propiciatorio de oro pur\u00edsimo, porque desde all\u00ed le hablar\u00eda: <em>Har\u00e1s tambi\u00e9n un propiciatorio de oro pur\u00edsimo. . . Desde all\u00ed te dar\u00e9 \u00f3rdenes y te hablar\u00e9...<\/em>. - (\u00c9xodo xxv., 17, 22).  San Andr\u00e9s de Creta dice que \"todo el mundo abraza a Mar\u00eda como propiciatoria\".  Y, comentando sus palabras, un piadoso autor exclama: \"T\u00fa, oh Mar\u00eda, eres la propiciatoria del mundo entero.  De ti habla a nuestros corazones nuestro compasiv\u00edsimo Se\u00f1or; de ti pronuncia palabras de perd\u00f3n y misericordia; de ti concede sus dones; de ti nos fluye todo bien.\"  Por eso, antes de que el Verbo Divino se encarnara en el seno de Mar\u00eda, Dios envi\u00f3 a un Arc\u00e1ngel para pedirle su consentimiento: porque quer\u00eda que el mundo recibiera al Verbo encarnado por medio de ella, y que ella fuera la fuente de todo bien.  De ah\u00ed que San Ireneo se\u00f1ale que, as\u00ed como Eva fue seducida por un \u00e1ngel ca\u00eddo para huir de Dios, as\u00ed Mar\u00eda fue inducida a recibir a Dios en su seno, obedeciendo a un \u00e1ngel bueno; y as\u00ed, con su obediencia, repar\u00f3 la desobediencia de Eva, y se convirti\u00f3 en su abogada, y en la de todo el g\u00e9nero humano.  \"Si Eva desobedeci\u00f3 a Dios, sin embargo Mar\u00eda fue persuadida a obedecer a Dios, para que la Virgen Mar\u00eda se convirtiera en la abogada de la virgen Eva.  Y as\u00ed como el g\u00e9nero humano fue destinado a la muerte por medio de una virgen, es salvado por medio de una Virgen.\"  Y el Beato Raimundo Jordano dice tambi\u00e9n que \"todo bien, todo auxilio, toda gracia que los hombres han recibido y recibir\u00e1n de Dios hasta el fin de los tiempos les vino y les vendr\u00e1 por la intercesi\u00f3n y por las manos de Mar\u00eda.\"<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0El devoto Blosius, entonces, bien podr\u00eda exclamar: \"Oh Mar\u00eda, t\u00fa que eres tan amorosa y bondadosa con todos los que te aman, dime, \u00bfqui\u00e9n puede ser tan infatuado y desafortunado como para no amarte?  T\u00fa, en medio de sus dudas y dificultades, iluminas las mentes de todos los que, en sus aflicciones, recurren a ti.  T\u00fa alientas a los que acuden a ti en tiempo de peligro; t\u00fa socorres a los que te invocan; t\u00fa, despu\u00e9s de tu divino Hijo, eres la salvaci\u00f3n segura de tus fieles siervos.  Salve, pues, oh esperanza de los desesperados; oh socorro de los abandonados.  Oh Mar\u00eda, t\u00fa eres todopoderosa, pues tu Divino Hijo, para honrarte, cumple al instante todos tus deseos.\"<\/p><hr \/><p><strong>Meditaci\u00f3n vespertina:\u00a0\u00a0<i>LA PR\u00c1CTICA DEL AMOR DE JESUCRISTO\u00a0<\/i><\/strong><\/p><p style=\"text-align: center;\">XXXV.  \"LA CARIDAD NO ENVIDIA\". - EL QUE AMA A JES\u00daS NO ENVIDIA A LOS GRANDES DEL MUNDO, SINO S\u00d3LO A LOS QUE SON MAYORES AMANTES DE JESUCRISTO<\/p><p><strong>Meditaci\u00f3n I:<br \/><\/strong>\u00a0 \u00a0 \u00a0Muchos, por otra parte, est\u00e1n dispuestos a servir a Dios, pero debe ser en tal empleo, en tal lugar, con tales compa\u00f1eros, o bajo tales circunstancias, o bien abandonan el trabajo o lo hacen con mala gracia.  Tales personas no tienen libertad de esp\u00edritu, sino que son esclavas del amor propio; y por eso ganan muy poco m\u00e9rito con lo que hacen: llevan una vida atribulada, porque el yugo de Jesucristo les resulta una carga.  Los verdaderos amantes de Jesucristo s\u00f3lo se preocupan de hacer lo que a \u00c9l le agrada; y por la raz\u00f3n de que le agrada, cuando \u00c9l quiere, y donde \u00c9l quiere, y de la manera que \u00c9l quiere, y si \u00c9l quiere emplearlos en un estado de vida honrado por el mundo o en una vida de oscuridad e insignificancia.  Esto es lo que significa amar a Jes\u00fas con un amor puro; y en esto debemos ejercitarnos, luchando contra el ansia de nuestro amor propio, que nos impulsar\u00eda a buscar funciones importantes y honorables, y que se adapten a nuestras inclinaciones.<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0Te amo, Jes\u00fas m\u00edo; Te amo con toda mi alma; Te amo m\u00e1s que a m\u00ed mismo, oh verdadero y \u00fanico Amante de mi alma; pues \u00bfqu\u00e9 amigo sino T\u00fa ha sacrificado jam\u00e1s su vida por m\u00ed?  Lloro al pensar que he sido tan ingrato contigo.  \u00a1Infeliz de m\u00ed! Ya estaba perdido, pero conf\u00edo en que, por tu gracia, me has devuelto la vida.  Y \u00e9sta ser\u00e1 mi vida, amarte siempre, mi Bien Soberano.  Hazme amarte, oh amor infinito, y no te pido nada m\u00e1s.  Oh Mar\u00eda, Madre m\u00eda, ac\u00f3geme por siervo tuyo, y g\u00e1name la aceptaci\u00f3n de Jes\u00fas, tu Hijo.<\/p><p><strong>Meditaci\u00f3n II:<\/strong>\u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0<\/p><\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-accordion-item\">\n\t\t\t\t\t<div id=\"elementor-tab-title-8765\" class=\"elementor-tab-title\" data-tab=\"5\" role=\"button\" aria-controls=\"elementor-tab-content-8765\" aria-expanded=\"false\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-accordion-icon elementor-accordion-icon-left\" aria-hidden=\"true\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-accordion-icon-closed\"><i class=\"fas fa-plus\"><\/i><\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-accordion-icon-opened\"><i class=\"fas fa-minus\"><\/i><\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<a class=\"elementor-accordion-title\" tabindex=\"0\">LOS D\u00cdAS DE ROGATIVA - MI\u00c9RCOLES<\/a>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"elementor-tab-content-8765\" class=\"elementor-tab-content elementor-clearfix\" data-tab=\"5\" role=\"region\" aria-labelledby=\"elementor-tab-title-8765\"><p style=\"text-align: center;\">(25 de mayo)<\/p><p><b><strong>Meditaci\u00f3n matutina:<em>\u00a0 LA VIDA DE POBREZA DE JES\u00daS EN LA TIERRA<\/em><\/strong><\/b><\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0El mundo ense\u00f1a a sus seguidores que la felicidad consiste en la posesi\u00f3n de riquezas, placeres y honores; pero este mundo enga\u00f1oso fue condenado por el Hijo de Dios cuando se hizo Hombre.\u00a0 <em>Ahora es el juicio del mundo<\/em>. - (Juan xii., 31).  Esta condenaci\u00f3n comenz\u00f3 en el Establo de Bel\u00e9n.  Jesucristo quiso nacer all\u00ed en la pobreza, para que a trav\u00e9s de Su pobreza pudi\u00e9ramos enriquecernos, y a partir de Su divino ejemplo arrancar de nuestros corazones todos los afectos por las posesiones terrenales.<\/p><p><b>Meditaci\u00f3n I:<br \/><\/b>\u00a0 \u00a0 \u00a0Fue ordenado por Dios que en el momento en que Su Hijo naciera en esta tierra se promulgara el decreto del Emperador obligando a todos a ir a inscribirse en el lugar de su nacimiento.  Y as\u00ed sucedi\u00f3 que Jos\u00e9 tuvo que ir con su esposa a Bel\u00e9n para inscribirse seg\u00fan el decreto del C\u00e9sar.  Llegado el momento del parto, Mar\u00eda, expulsada de las dem\u00e1s casas e incluso del asilo com\u00fan de los pobres, se vio obligada a permanecer aquella noche en una cueva, y all\u00ed dio a luz al Rey del Cielo.  Es verdad que, si Jes\u00fas hubiera nacido en Nazaret, habr\u00eda nacido igualmente en estado de pobreza; pero entonces habr\u00eda tenido al menos una habitaci\u00f3n seca, un peque\u00f1o fuego, ropa de abrigo y una cuna m\u00e1s c\u00f3moda.  Pero no, \u00c9l eligi\u00f3 nacer en esta fr\u00eda caverna sin un fuego que lo calentara; \u00c9l eligi\u00f3 tener un pesebre por cuna, y un poco de paja espinosa por cama, para poder sufrir m\u00e1s.<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0Entremos, pues, en la cueva de Bel\u00e9n; pero entremos all\u00ed con Fe.  Si entramos all\u00ed sin Fe, no veremos m\u00e1s que un pobre ni\u00f1o que nos mueve a compasi\u00f3n al contemplar a alguien tan hermoso, temblando y llorando de fr\u00edo y por el pinchazo de la paja sobre la que yace.  Pero si entramos con Fe, y consideramos que ese Ni\u00f1o es el Hijo de Dios, que por amor a nosotros ha bajado a esta tierra y ha sufrido tanto para pagar la pena de nuestros pecados, \u00bfc\u00f3mo no agradecerle y amarle?<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0O my sweet Infant, how is it possible that, knowing how much Thou hast suffered for me, I can have been so ungrateful to Thee, and have offended Thee so often!\u00a0 But these tears which Thou sheddest, this poverty Thou hast chosen for the love of me, make me hope for the pardon of all the offences I have committed against Thee.\u00a0 I repent, my Jesus, of having so often turned my back upon Thee; and I love Thee above all things, my God and my All!\u00a0 My God, from this day forth Thou shalt be my only Treasure and my only Good.\u00a0 I will say to Thee, with St. Ignatius of Loyola, &#8220;Give me Thy love, give me Thy grace, and I am rich enough.&#8221;\u00a0 I wish for, and desire nothing else.\u00a0 Thou alone art sufficient for me, my Jesus, my Life, my Love.<\/p><p><strong>Meditaci\u00f3n II:<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0<\/strong><\/p><hr \/><p><strong>Lectura espiritual:\u00a0\u00a0<i>SPES NOSTRA, SALVE - \u00a1SALVE, ESPERANZA NUESTRA!<\/i><\/strong><\/p><p style=\"text-align: center;\">XXX.  MAR\u00cdA ES LA ESPERANZA DE TODOS<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0San Germ\u00e1n, reconociendo en Mar\u00eda la fuente de todo nuestro bien y que nos libra de todo mal, la invoca as\u00ed: \"\u00a1Oh, soberana Se\u00f1ora m\u00eda, t\u00fa eres la \u00fanica que Dios ha designado para ser mi consuelo aqu\u00ed abajo; t\u00fa eres la gu\u00eda de mi peregrinaci\u00f3n, la fuerza de mi debilidad, la riqueza de mi pobreza, el remedio para la curaci\u00f3n de mis heridas, el alivio de mis dolores, el fin de mi cautiverio, la esperanza de mi salvaci\u00f3n!  Escucha mis plegarias, ten piedad de mis l\u00e1grimas, te conjuro, oh t\u00fa que eres mi Reina, mi refugio, mi amor, mi ayuda, mi esperanza y mi fuerza\".<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0No debe sorprendernos, pues, que San Antonino aplique a Mar\u00eda el siguiente vers\u00edculo del Libro de la Sabidur\u00eda: <em>Ahora todas las cosas buenas vinieron a m\u00ed junto con ella<\/em>. - (Wisd. vii., 11).  Porque como esta Sant\u00edsima Virgen es la Madre y dispensadora de todos los bienes, el mundo entero, y m\u00e1s particularmente cada individuo que vive en \u00e9l como devoto cliente de esta gran Reina, puede decir con verdad que, con la devoci\u00f3n a Mar\u00eda, tanto \u00e9l como el mundo han obtenido todo lo bueno y perfecto.  El Santo expresa as\u00ed su pensamiento: \"Ella es la Madre de todas las cosas buenas; y el mundo puede decir con verdad que, con Ella, ha recibido todas las cosas buenas\".  Y de ah\u00ed que el Beato Abad de Celles declare expresamente que \"cuando encontramos a Mar\u00eda, encontramos todo bien\".  Quien encuentra a Mar\u00eda, encuentra todo bien, obtiene todas las gracias y todas las virtudes; porque por su poderosa intercesi\u00f3n obtiene todas las virtudes; porque por su poderosa intercesi\u00f3n obtiene todo lo necesario para enriquecerse con la gracia divina.  En el Libro de los Proverbios, Mar\u00eda misma nos dice que posee todas las riquezas de Dios, es decir, sus misericordias, para dispensarlas en favor de sus amantes: <em>Conmigo hay riquezas. . . y gloriosas riquezas. . . para enriquecer a los que me aman.<\/em>. - (Prov. viii., 18, 21).  Y por eso dice San Buenaventura que \"Todos debemos tener los ojos fijos constantemente en las manos de Mar\u00eda, para que por ellas recibamos las gracias que deseamos.\"<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a1Oh, cu\u00e1ntos que antes eran orgullosos se han vuelto humildes por la devoci\u00f3n a Mar\u00eda!  \u00a1Cu\u00e1ntos, en medio de las tinieblas, han encontrado la luz!  \u00a1Cu\u00e1ntos que estaban desesperados han encontrado confianza!  \u00a1Cu\u00e1ntos que estaban perdidos han encontrado la salvaci\u00f3n por el mismo poderoso medio!  Y esto lo predijo claramente en casa de Isabel, en su propio c\u00e1ntico sublime: <em>He aqu\u00ed que desde ahora me llamar\u00e1n bienaventurado todas las generaciones<\/em>. - (Lucas i., 48).  Y San Bernardo, interpretando sus palabras, dice: \"Todas las generaciones te llaman bienaventurada, porque has dado vida y gloria a todas las naciones; porque en ti los pecadores encuentran el perd\u00f3n, y los justos la perseverancia en la gracia de Dios.\"<\/p><hr \/><p><strong>Meditaci\u00f3n vespertina:\u00a0 <em>LA FELIZ MUERTE DE LOS SIERVOS DE DIOS<\/em><\/strong><\/p><p><strong>Meditaci\u00f3n I:<br \/><\/strong><em>\u00a0 \u00a0 \u00a0Preciosa es a los ojos del Se\u00f1or la muerte de sus santos.<\/em> - (Sal. cxv., 15).  San Bernardo dice que la muerte de los justos se llama preciosa, porque es el fin del trabajo y la puerta de la vida.  Para los santos la muerte es una recompensa, porque es el fin de los sufrimientos, de los dolores, de las luchas y del temor de perder a Dios.<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0Esa palabra <em>Salida<\/em>, que tanto espanta a los mundanos, no alarma a los justos; porque para ellos no es doloroso dejar todos los bienes mundanos, pues Dios ha sido su \u00fanica riqueza; ni los honores, pues los han despreciado; ni los parientes, pues s\u00f3lo los han amado en Dios.  Por eso, como repet\u00edan frecuentemente en vida, as\u00ed ahora con redoblada alegr\u00eda exclaman en la muerte: <em>\u00a1Mi Dios y mi Todo!<\/em><br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0Ni los dolores de la muerte los afligen; se regocijan ofreciendo a Dios los \u00faltimos momentos de la vida en testimonio de su amor por \u00c9l, uniendo el sacrificio de sus vidas al sacrificio de Jesucristo ofrecido en la Cruz, por amor a ellos.<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a1Oh, qu\u00e9 consuelo para los santos es pensar que ahora ha pasado el tiempo en que pod\u00edan haber ofendido a Dios, y estaban en constante peligro de perderlo!  Oh, qu\u00e9 alegr\u00eda poder entonces abrazar el Crucifijo, y decir: <em>En paz, en la mismidad, \u00a1dormir\u00e9 y descansar\u00e9!<\/em> - (Sal. iv., 9).  El diablo se esforzar\u00e1 en ese momento por inquietarnos a la vista de nuestros pecados; pero si nos hemos lamentado de ellos y hemos amado a Jesucristo con todo nuestro coraz\u00f3n, Jes\u00fas nos consolar\u00e1.  Dios desea m\u00e1s nuestra salvaci\u00f3n que el diablo nuestra perdici\u00f3n.<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0Adem\u00e1s, la muerte es la puerta de la vida.  Dios es fiel y, en efecto, en ese momento consolar\u00e1 a los que le han amado.  Incluso en los dolores de la muerte, les dar\u00e1 un anticipo del Cielo.  Sus actos de confianza, de amor a Dios, de deseo de contemplarle pronto, ser\u00e1n para ellos el principio de aquella paz de la que gozar\u00e1n por toda la eternidad.  Qu\u00e9 alegr\u00eda, en particular, proporcionar\u00e1 el santo Vi\u00e1tico a quienes puedan decir, con San Felipe Neri: <em>\u00a1He aqu\u00ed mi amor!  \u00a1He aqu\u00ed mi Amor!<\/em><\/p><p><strong>Meditaci\u00f3n II:<\/strong>\u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0<\/p><\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-accordion-item\">\n\t\t\t\t\t<div id=\"elementor-tab-title-8766\" class=\"elementor-tab-title\" data-tab=\"6\" role=\"button\" aria-controls=\"elementor-tab-content-8766\" aria-expanded=\"false\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-accordion-icon elementor-accordion-icon-left\" aria-hidden=\"true\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-accordion-icon-closed\"><i class=\"fas fa-plus\"><\/i><\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-accordion-icon-opened\"><i class=\"fas fa-minus\"><\/i><\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<a class=\"elementor-accordion-title\" tabindex=\"0\">FIESTA DE LA ASCENSI\u00d3N<\/a>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<div id=\"elementor-tab-content-8766\" class=\"elementor-tab-content elementor-clearfix\" data-tab=\"6\" role=\"region\" aria-labelledby=\"elementor-tab-title-8766\"><p><b>Meditaci\u00f3n matutina:\u00a0<em> \"LEV\u00c1NTATE, OH SE\u00d1OR, A TU LUGAR DE DESCANSO\"<\/em><\/b><\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0En la Ascensi\u00f3n de nuestro Sant\u00edsimo Se\u00f1or contemplamos c\u00f3mo, cuarenta d\u00edas despu\u00e9s de su Resurrecci\u00f3n, ascendi\u00f3 triunfante al Cielo, rodeado de gran gloria, a la vista de su santa Madre y de sus disc\u00edpulos.\u00a0 <em>Levantad vuestra puerta, oh pr\u00edncipes, y alzaos, oh puertas eternas, y entrar\u00e1 el Rey de gloria. <\/em>- (Sal. xxiii., 7).  \u00a1Oh Para\u00edso!  \u00a1Oh Para\u00edso!  \u00bfCu\u00e1ndo, Se\u00f1or, te ver\u00e9 cara a cara y te abrazar\u00e9 sin temor a perderte?<\/p><p><b>Meditaci\u00f3n I:<br \/><\/b>\u00a0 \u00a0 \u00a0El hogar leg\u00edtimo del Salvador resucitado era el Cielo, el hogar de los Bienaventurados, pero Jes\u00fas quiso permanecer todav\u00eda en la tierra durante cuarenta d\u00edas, apareci\u00e9ndose una y otra vez a Sus disc\u00edpulos antes de ascender al Cielo, para fortalecer su Fe en Su Resurrecci\u00f3n y darles consuelo y esperanza.  Mientras tanto, los \u00c1ngeles deseaban ardientemente tener a su Rey en su patria celestial, y por eso le suplicaban continuamente con las palabras de David: <em>Lev\u00e1ntate, Se\u00f1or, a tu lugar de descanso<\/em>. - (Sal. cxxxi., 8).  Ven, Se\u00f1or, ven pronto, ahora que has redimido a los hombres: ven a tu reino y habita con nosotros.<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0He aqu\u00ed que ha llegado la hora solemne y nuestro Sant\u00edsimo Salvador asciende al Monte Olivete con sus Ap\u00f3stoles y disc\u00edpulos en n\u00famero de ciento veinte aproximadamente.  Luego, levantando las manos al cielo, Jes\u00fas los bendice y asciende triunfante a los cielos, rodeado de gran gloria.  Cuando un monarca hace su entrada solemne en su reino, no atraviesa las puertas de su capital, pues son retiradas para abrirle paso en la ocasi\u00f3n.  Por eso, cuando Jesucristo entra ahora en el Para\u00edso, los \u00c1ngeles gritan: <em>Alzad vuestras puertas, oh pr\u00edncipes, y levantaos, oh puertas eternas, y entrar\u00e1 el Rey de la Gloria.<\/em>. - (Sal. xxiii., 7).<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a1Oh Para\u00edso!  \u00a1Oh Para\u00edso!  \u00bfCu\u00e1ndo, oh Se\u00f1or, Te ver\u00e9 cara a cara, y Te abrazar\u00e9, sin temor de perderte jam\u00e1s?<\/p><p><strong>Meditaci\u00f3n II:<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0<\/strong><\/p><hr \/><p><strong>Lectura espiritual:\u00a0\u00a0<i>SPES NOSTRA, SALVE - \u00a1SALVE, ESPERANZA NUESTRA!<\/i><\/strong><\/p><p style=\"text-align: center;\">XXXI.  MAR\u00cdA ES LA ESPERANZA DE TODOS<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0El piadoso Lanspergio hace que Nuestro Se\u00f1or se dirija as\u00ed al mundo: \"Hombres, pobres hijos de Ad\u00e1n, que viv\u00eds rodeados de tantos enemigos y en medio de tantas pruebas, procurad honrar de un modo especial a Mi Madre y a la vuestra: pues he dado a Mar\u00eda al mundo para que sea vuestro modelo, y para que de ella aprend\u00e1is a llevar una vida buena; y tambi\u00e9n para que sea un refugio al que pod\u00e1is acudir en todas vuestras aflicciones y pruebas.  La he hecho, Hija M\u00eda, tal que nadie debe temer ni tener la menor repugnancia a recurrir a ella; y para ello la he creado de tal disposici\u00f3n benigna y compasiva, que no sabe despreciar a nadie que se refugie en ella, ni puede negar su favor a quien lo busque.  El manto de su misericordia est\u00e1 abierto a todos, y no permite que nadie salga de sus pies sin consolarlo.\"  Sea siempre alabada y bendecida la inmensa bondad de nuestro Dios por habernos dado esta Madre y Abogada tan grande, tan tierna, tan amorosa.<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0Oh Dios, \u00a1cu\u00e1n tiernos son los sentimientos de confianza expresados por el enamorado San Buenaventura hacia Jes\u00fas, nuestro amant\u00edsimo Redentor, y Mar\u00eda, nuestra amant\u00edsima Abogada!  Dice: \"Cualquiera que sea la suerte que Dios prevea para m\u00ed, s\u00e9 que no puede negarse a s\u00ed mismo a nadie que le ame y le busque de todo coraz\u00f3n.  Le abrazar\u00e9 con mi amor; y si no me bendice, a\u00fan as\u00ed me aferrar\u00e9 a \u00c9l tan estrechamente que no podr\u00e1 prescindir de m\u00ed.  Si no puedo hacer otra cosa, al menos me esconder\u00e9 en Sus Llagas, y, tomando all\u00ed mi morada, ser\u00e1 s\u00f3lo en \u00c9l donde me encontrar\u00e1\".  Y el Santo concluye: \"Si mi Redentor me rechaza a causa de mis pecados, y me aleja de sus sagrados pies, me arrojar\u00e9 a los de su amada Madre Mar\u00eda, y all\u00ed permanecer\u00e9 postrado hasta que haya obtenido mi perd\u00f3n; porque esta Madre de misericordia no sabe, ni ha sabido nunca, hacer otra cosa que compadecer a los miserables, y satisfacer los deseos de los m\u00e1s desvalidos que acuden a ella en busca de socorro; y por eso, si no por deber, al menos por compasi\u00f3n, comprometer\u00e1 a su Hijo a que me perdone.\"<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0\"M\u00edranos, pues\", exclamemos, con palabras de Eutimio, \"m\u00edranos, oh Madre compasiva; pon sobre nosotros tus ojos de misericordia, porque somos tus siervos, y en ti hemos puesto toda nuestra confianza.\"<\/p><hr \/><p><strong>Meditaci\u00f3n vespertina:\u00a0 <em>EL GOZO DE LOS BIENAVENTURADOS EN EL CIELO ES VER Y AMAR A DIOS<\/em><\/strong><\/p><p><strong>Meditaci\u00f3n I:<br \/><\/strong>\u00a0 \u00a0 \u00a0Consideremos qu\u00e9 es lo que en el Cielo hace completamente felices a sus santos ciudadanos.  El alma en el Cielo ve a Dios cara a cara, y conociendo su infinita belleza y todas las perfecciones que le hacen digno de infinito amor, no puede menos de amarle con todas sus fuerzas, y amarle mucho m\u00e1s que a s\u00ed misma.  Es m\u00e1s, como olvid\u00e1ndose de s\u00ed misma, el alma no piensa en otra cosa que en ver feliz a Aquel que es su Amado y su Dios; y viendo que Dios, \u00fanico objeto de sus afectos, goza de infinita felicidad, esta felicidad de Dios constituye todo su Para\u00edso.  Si un alma fuese capaz de algo infinito, su propio gozo ser\u00eda tambi\u00e9n infinito al ver que su Amado es infinitamente feliz, pero como una criatura no es capaz de gozo infinito, al menos est\u00e1 tan saciada de gozo que no desea nada m\u00e1s.  Y \u00e9sta es aquella satisfacci\u00f3n por la que suspiraba David cuando dec\u00eda: <em>Estar\u00e9 satisfecho cuando aparezca tu gloria<\/em>. - (Sal. xvi., 15).<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0As\u00ed tambi\u00e9n se cumple lo que Dios dice al alma cuando la admite en el Para\u00edso: <em>Entra en el gozo de tu Se\u00f1or<\/em>. - (Mt. xxv., 21).  No ordena que la alegr\u00eda entre en el alma, porque \u00e9sta, Su alegr\u00eda, siendo infinita, no puede ser contenida en la criatura; pero ordena que el alma entre en Su alegr\u00eda, para que pueda recibir una porci\u00f3n de ella, y tal porci\u00f3n que la satisfaga y la llene de deleite.<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0Por eso, en nuestra oraci\u00f3n, entre todos los actos de amor hacia Dios, no hay ninguno m\u00e1s perfecto que el deleitarse en la felicidad infinita de que Dios goza.  Este es ciertamente el ejercicio continuo de los Bienaventurados en el Cielo; de modo que el que se goza a menudo en la alegr\u00eda de Dios comienza en esta vida a hacer lo que espera hacer en el Cielo por toda la eternidad.<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0El amor de Dios con que arden los Santos en el Para\u00edso es tal, que si alguna vez entrara en sus pensamientos el temor de perderlo, o pensaran que no deben amarle con todas sus fuerzas, como ahora le aman, este temor les har\u00eda experimentar la angustia del infierno.  Pero no; porque est\u00e1n tan seguros, como est\u00e1n seguros de Dios, de que siempre le amar\u00e1n con todas sus fuerzas, y de que siempre ser\u00e1n amados por Dios, y este amor mutuo nunca cambiar\u00e1 por toda la eternidad.  Oh Dios m\u00edo, hazme digno de esto, por los m\u00e9ritos de Jesucristo.<\/p><p><strong>Meditaci\u00f3n II:<\/strong>\u00a0\u00a0 \u00a0 \u00a0<\/p><\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-a1de690 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"a1de690\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-3a23120 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"3a23120\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><a href=\"https:\/\/societyofthemostholyredeemer.org\/es\/daily-meditations\/\">\u21d1 \u00a0<\/a><em><a href=\"https:\/\/societyofthemostholyredeemer.org\/es\/daily-meditations\/\">CONTENIDO<\/a><br \/><\/em><a href=\"https:\/\/societyofthemostholyredeemer.org\/es\/daily-meditations-fourth-week-after-easter\/\">\u21d0\u00a0<em>CUARTO <\/em><em>WEEK AFTER<\/em><em> EASTER<\/em><\/a><br \/><a href=\"https:\/\/societyofthemostholyredeemer.org\/es\/daily-meditations-octave-of-the-ascension\/\">\u21d2\u00a0<em>OCTAVA DE LA ASCENSI\u00d3N<\/em><\/a><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VOLUME II &#8211; PART II, pp. 220-254 FIFTH SUNDAY AFTER EASTER Morning Meditation:\u00a0 \u201cASK AND YOU SHALL RECEIVE\u201d\u00a0 (Gospel of Sunday.\u00a0 John xvi., 23-30) \u00a0 \u00a0 \u00a0The whole life of the Saints has been one of meditation and prayer; and &hellip; <a class=\"continue_reading\" href=\"https:\/\/societyofthemostholyredeemer.org\/es\/daily-meditations-fifth-week-after-easter\/\">Seguir leyendo <span class=\"meta-nav\"><i class=\"fa fa-caret-right\" aria-hidden=\"true\"><\/i><\/span><\/a><\/p>","protected":false},"author":3,"featured_media":4884,"parent":0,"menu_order":80,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"class_list":["post-7958","page","type-page","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/societyofthemostholyredeemer.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/7958","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/societyofthemostholyredeemer.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/societyofthemostholyredeemer.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/societyofthemostholyredeemer.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/societyofthemostholyredeemer.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7958"}],"version-history":[{"count":67,"href":"https:\/\/societyofthemostholyredeemer.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/7958\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11094,"href":"https:\/\/societyofthemostholyredeemer.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/7958\/revisions\/11094"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/societyofthemostholyredeemer.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4884"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/societyofthemostholyredeemer.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7958"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}