{"id":10252,"date":"2025-07-20T15:58:23","date_gmt":"2025-07-20T15:58:23","guid":{"rendered":"https:\/\/societyofthemostholyredeemer.org\/?p=10252"},"modified":"2025-07-20T16:06:28","modified_gmt":"2025-07-20T16:06:28","slug":"dominica-sanctissimi-redemptoris","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/societyofthemostholyredeemer.org\/es\/2025\/07\/20\/dominica-sanctissimi-redemptoris\/","title":{"rendered":"DOMINICA SANCTISSIMI REDEMPTORIS"},"content":{"rendered":"<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"10252\" class=\"elementor elementor-10252\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-199bdd5 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"199bdd5\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-9587cde elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"9587cde\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p style=\"text-align: right;\"><strong>\u00a0<\/strong>\u05dc\u05da \u05d0\u05de\u05e8 \u05dc\u05d1\u05d9 \u05d1\u05e7\u05e9\u05d5 \u05e4\u05e0\u05d9 \u05d0\u05ea-\u05e4\u05e0\u05d9\u05da \u05d9\u05d4\u05d5\u05d4 \u05d0\u05d1\u05e7\u05e9<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0El texto que acabo de leer est\u00e1 tomado del Salmo 27, en concreto del vers\u00edculo 8. Muchas Biblias lo traducen algo as\u00ed como: \"Mi coraz\u00f3n te ha dicho: Mi rostro te ha buscado: Tu rostro, Se\u00f1or, a\u00fan buscar\u00e9\" o incluso: \"Tu has dicho: 'Busca mi rostro'. Mi coraz\u00f3n ha dicho: 'Buscar\u00e9 tu rostro, Se\u00f1or'\", pero lo cierto es que el texto original parece indicar algo m\u00e1s profundo que eso, un texto que yo traducir\u00eda as\u00ed: \"Mi coraz\u00f3n -como enviado de Ti- dice: 'Busca su rostro'. S\u00ed, Yahv\u00e9, buscar\u00e9 Tu rostro\" Es decir, nuestro coraz\u00f3n habla algo que viene de Dios. El coraz\u00f3n habla las palabras de Dios. \u00bfY qu\u00e9 dice el mensaje de Dios en el coraz\u00f3n del hombre? Buscad Mi rostro. S\u00ed, esa es la palabra divina que est\u00e1 en el coraz\u00f3n de cada persona, una palabra que grita: \"\u00a1Buscadme!\". Esa palabra divina es una gracia concedida gratuitamente a los seres humanos (como se dice en teolog\u00eda: \"<em>gratia gratis datos<\/em>\") y, al mismo tiempo, una de las virtudes teologales (es decir, que vienen directamente de Dios) que llamamos Caridad.<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0San Pablo dice hoy en su carta a los Efesios \"<em>sicut elegit nos in ipso ante mundi constitutionem, ut essemus sancti et immaculati in conspectu eius in caritate. Qui praedestinavit nos in adoptionem filiorum per Iesum Christum in ipsum: secundum propositum voluntatis suae<\/em>\"(Como nos escogi\u00f3 en \u00c9l antes de la fundaci\u00f3n del mundo, para que fu\u00e9semos santos y sin mancha delante de \u00c9l en caridad.  El cual nos predestin\u00f3 para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, conforme al designio de su voluntad). Vemos aqu\u00ed, entonces, la idea m\u00e1s b\u00e1sica que debemos tener en mente para vivir una vida cristiana: EL AMOR A DIOS (LA CARIDAD), QUE ES SIGNO DE PREDESTINACI\u00d3N Y GU\u00cdA HACIA EL DESTINO AL QUE LA VOLUNTAD DE DIOS QUIERE CONDUCIRNOS, ES DECIR, HACIA \u00c9L.<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00bfCu\u00e1l es el objetivo de la vida? Prepararnos para un buen encuentro con Dios. \u00bfY cu\u00e1l es la actitud m\u00e1s b\u00e1sica que debemos tener si queremos conseguirlo? Debemos aprender a confiar en la Voluntad de Dios. Esta \"confianza en la Voluntad de Dios\" es lo que se llama \"Buena Voluntad\" y, adem\u00e1s, es la fuente de la felicidad, porque la felicidad es \"hacer lo que Dios quiere y querer lo que Dios hace.\"<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0Ahora bien, esta \"Buena Voluntad\" (esta \"tierra f\u00e9rtil\" que el Se\u00f1or describi\u00f3 en la Par\u00e1bola del Sembrador) es, en \u00faltima instancia, lo que marca la diferencia entre el bien y el mal. La diferencia entre uno y otro radica precisamente en si escuchamos o no la voz de Dios que clama desde lo m\u00e1s profundo de nuestro coraz\u00f3n. Y, como esta ley est\u00e1 grabada en el coraz\u00f3n de todo ser humano, nadie puede fingir ignorancia. Esta ley, que conoce a Dios, que conoce tambi\u00e9n la distinci\u00f3n entre lo que es bueno y lo que es malo, y que conoce tambi\u00e9n el prop\u00f3sito que el Todopoderoso tiene para nuestras propias vidas, se encargar\u00e1 un d\u00eda de mostrarnos hasta qu\u00e9 punto nuestras vidas fueron fieles a la misi\u00f3n con la que Dios nos envi\u00f3 a este mundo.<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0Hoy, en este d\u00eda en que conmemoramos al Sant\u00edsimo Redentor (Patrono de nuestra comunidad religiosa), es importante que hablemos no s\u00f3lo del amor inestimable que la Sant\u00edsima Trinidad tuvo al darnos el don de la Redenci\u00f3n, sino que tambi\u00e9n es importante recordar c\u00f3mo lo hizo (y sigue haci\u00e9ndolo): TRANSFORMANDO EL MAL EN UN BIEN MAYOR. Si miramos la historia de la humanidad, vemos c\u00f3mo Dios ha estado presente (desde la creaci\u00f3n del primer hombre), prefigurando la redenci\u00f3n de la humanidad de innumerables maneras. \u00c9l demuestra que, a pesar de la oscuridad y la muerte, es capaz de \"hacer nuevas todas las cosas\", como \u00c9l mismo afirm\u00f3. As\u00ed, incluso el mayor crimen de la humanidad (el asesinato del ser m\u00e1s perfecto que una vez camin\u00f3 entre los hijos de Ad\u00e1n), a trav\u00e9s del poder de Dios, se transform\u00f3 en la mayor bendici\u00f3n que la humanidad haya recibido jam\u00e1s (la Redenci\u00f3n).<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0S\u00ed, Cristo no s\u00f3lo redimi\u00f3 al ser humano, sino que, extendiendo Su dominio sobre todos los mundos posibles, y mediante Su sacrificio, \"hizo nuevas todas las cosas\". \u00c9l, que se compar\u00f3 con la serpiente sanadora (representaci\u00f3n no s\u00f3lo del veneno y del sufrimiento, sino tambi\u00e9n recuerdo de quien lo trajo al mundo, \"el antiguo enemigo de los hombres\"), extendi\u00f3 Su gracia sanadora sobre toda la realidad natural y dio la posibilidad de la salud y la felicidad eternas a todos los que le miran con fe y confianza, actuando seg\u00fan la voluntad de Dios. El s\u00edmbolo de la muerte (la serpiente y el \u00c1rbol de la Cruz) fue transformado, por nuestro dulce Redentor, en la mayor Gracia para la humanidad.\u00a0\u00a0<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0\"<em>Sic enim Deus dilexit mundum<\/em>\" (Porque tanto am\u00f3 Dios al mundo). S\u00ed, \u00c9l am\u00f3 a toda la creaci\u00f3n hasta el punto de probar este amor m\u00e1s grande asumiendo nuestra naturaleza, soportando las consecuencias de la Ca\u00edda durante toda Su santa vida, y muriendo en una cruz actuando como sacerdote y sacrificio perfecto al mismo tiempo. S\u00ed, s\u00f3lo en la verdadera Fe el Se\u00f1or y Rey universal es coronado y cargado con una marca distintiva de las consecuencias del pecado (la misma con la que Ad\u00e1n fue castigado, es decir, espinas) y muri\u00f3 haciendo la paz entre el cielo y la tierra como Sumo Pont\u00edfice a trav\u00e9s del sacrificio del que \u00c9l mismo fue la expiaci\u00f3n perfecta.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0Cuando los fariseos estaban al pie de la Cruz dijeron: \"Si eres Hijo de Dios, baja de la cruz y creeremos. A otros salv\u00f3, pero no puede salvarse a s\u00ed mismo\".<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0Esa era la prueba que quer\u00edan, que nuestro Redentor bajara de la cruz. En otras palabras, darnos una religi\u00f3n sin cruz.<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0Baja y creeremos, dec\u00edan... pero \u00c9l no baj\u00f3. \u00bfY por qu\u00e9 no baj\u00f3? Porque si hubiera bajado, nunca nos habr\u00eda redimido.<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0Salv\u00f3 a otros, pero no puede salvarse a s\u00ed mismo...<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0Por supuesto que no puede. La lluvia no puede salvarse si -para salvar a su hijo- tiene que sacrificarse. Una madre no puede salvarse si -para salvar a su hijo- necesita sacrificarse. Un soldado no puede salvarse a s\u00ed mismo si ha de salvar a su pa\u00eds. No es la ley de la debilidad. Es la ley del sacrificio.<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0A esto se refer\u00eda precisamente Nuestro Se\u00f1or cuando dijo: \"Nadie tiene mayor amor que \u00e9ste, que uno d\u00e9 la vida por sus amigos\".<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0Y la Iglesia expresa hoy este \"amor que Dios nos ten\u00eda\" no s\u00f3lo con las palabras \"<em>Gaudens gaudebo<\/em>\" con el que comienza esta Misa, pero tambi\u00e9n con el color de la liturgia, que no es rojo, sino blanco, probablemente porque resalta mejor la alegr\u00eda de la Redenci\u00f3n que obtuvimos por Cristo \"<em>In quo habemus redemptionem per sanguinem eius<\/em>\" (En quien tenemos redenci\u00f3n por su sangre).<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0S\u00ed, POR SU SANGRE somos el pueblo elegido, el sacerdocio real, la naci\u00f3n consagrada. Somos los herederos de la promesa. Somos los hijos de Dios por la fe. Estamos predestinados a heredar la vida eterna. Las puertas del infierno no prevalecer\u00e1n. <em>Non praevalebunt<\/em>!<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0En resumen, la voluntad de Dios es clara. Nos ha sido dada por Cristo mismo como ense\u00f1anza y precepto para obtener la vida eterna. Debemos estar inmensamente agradecidos por este privilegio y responder proporcionalmente a la grandeza del don de la redenci\u00f3n que hemos recibido. Dios podr\u00eda haber abandonado el mundo a las tinieblas, pero decidi\u00f3 rescatarlo.\u00a0<\/p><p>\u00a0 \u00a0 \u00a0San Alfonso, bendito padre de los buenos redentoristas, t\u00fa que supiste escuchar la voz de Dios que te enviaba a los m\u00e1s abandonados, ay\u00fadanos a desprendernos cada d\u00eda m\u00e1s del mundo y a lograr que \"<em>distacco<\/em>\" de la que tanto hablaste, para que podamos vivir nuestra vida escuchando y haciendo la voluntad de Dios, para que \u00c9l nos conceda la gracia de perseverar hasta el final.\u00a0\u00a0<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u05dc\u05da \u05d0\u05de\u05e8 \u05dc\u05d1\u05d9 \u05d1\u05e7\u05e9\u05d5 \u05e4\u05e0\u05d9 \u05d0\u05ea-\u05e4\u05e0\u05d9\u05da \u05d9\u05d4\u05d5\u05d4 \u05d0\u05d1\u05e7\u05e9 El texto que acabo de leer est\u00e1 sacado del Salmo 27, en concreto del vers\u00edculo 8. 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